domingo, 12 de junio de 2011

"Estaticidad dinámica" tríptico




Desde el origen de los tiempos la concepción del mundo para el ser humano ha sido objeto de innumerables transformaciones, todas ellas ayudadas en parte por el poder político-religioso que imperaba en cada tiempo y en ocasiones la falta de nivel cultural de la gran masa popular; desde el culto a los dioses, pasando por un pensamiento científico, hasta una concepción globalizadora acerca de la manera de construir mundo.
En el terreno arquitectónico, el ser humano ha seguido asiduamente esta línea marcada por la sociedad y sólo unos pocos han podido anticiparse al futuro y buscar nuevas fórmulas de entender la arquitectura.
En los últimos meses hemos estado revisando el pensamiento humano desde la antigüedad, y analizando continuamente lo que ha acontecido desde el Movimiento Moderno citando a algunos de sus representantes, hasta el Post Minimal y sus elaboradas teorías acerca de la concepción humana.

Para explicar el trabajo, que lo definimos a través del tríptico, hemos añadido la literatura y las imágenes en movimiento para complementar la comprensión
En estas líneas tratamos de enlazar los conceptos que en la obra “Estaticidad dinámica” aparecen, haciendo referencia a ideas de ISLA, NUBE y PAISAJE, los tres grandes grupos tratados durante el curso.
Para realizar una intervención en el paisaje (La Pedriza), primero hemos de entender a lo que el término paisaje nos hace alusión, y no es más que un fragmento de territorio en el que el hombre ha actuado, comprendiendo por territorio como un fragmento de Tierra en la que el hombre no ha dejado su huella. Cada paisaje es individual, cada individuo es un paisaje en sí mismo con una interpretación diferente para cada uno de ellos.
El análisis de representantes del Landart soporta la intervención realizada en la Pedriza; concretamente Richard Long y Andy Goldsworthy son la base para el discurso planteado en el trabajo. De Goldsworthy podemos destacar la intencionalidad en trabajar con lo natural, empleando elementos de la naturaleza y enfatizando las formas geométricas de la misma, e intentando explicar cómo el tiempo se hace partícipe de la misma. Del discurso de Long nos quedamos con la manera de proceder, a través de formas sencillas como círculos o rectas construidos en lugares alejados de la civilización, así como el respeto a estos; las huellas del ser humano y la manera que tiene la naturaleza de borrarlas o asumirlas como propias.
Para la ejecución de la obra recurrimos a fragmentos de naturaleza que representan las manzanas, escogidas a tal efecto por su rápida oxidación y por tanto sus transformaciones energéticas palpables a la vista del ojo humano, a diferencia con las que pueda sufrir un conjunto geológico. La manera de proceder la relacionamos con la intención de transmitir al receptor de la obra una idea de tiempo que pueda percibir con exactitud.
Intentando relacionar conceptos tan antagónicos como el de “isla” y “nube”, encontraremos en el transcurrir de la preparación de la obra puntos en común. Entendemos por “isla” todo aquello capaz de aislarse aquello que colecciona una serie de biotopos propios, de unas estructuras de pensamiento y formales similares respecto al medio del que se aíslan; por ello y trasladando lo dicho al trabajo, los fragmentos de manzana tienen características similares y los podemos medir de forma precisa en términos de masa, longitud, superficie, pudiéndose relacionar entre ellos y diferenciándose claramente del medio en el que se encuentran (porción de territorio en el que hay desde tierra, hasta hojas de pino, insectos…)La frontera se hace patente a través de una expresión formal reconocible como es el círculo, y despertando la curiosidad de cuanto espectador pasara por delante.
Los tiempos en la naturaleza son medibles y representan escalas totalmente diferenciadas, desde los tiempos geológicos hasta los biológicos. Dentro de los biológicos o junto a ellos están los cambios físico-químicos de la naturaleza, cambios en los que las relaciones dejan de ser finitas y medibles para constituir relaciones que emergen del fondo, formalizaciones no contenidas y en continuidad. Los fragmentos de manzana, tras relacionarse los unos con los otros por proximidad, comienzan a sufrir cabios conjuntos con la materia orgánica de la tierra, y esta como fondo aceptará a los fragmentos de manzana como propios, dando lugar a una continuidad energética que en un primer momento no existía; por primera vez tenemos consciencia de la “nube”.
Todas estas transformaciones biológicas de las que hablamos, forman parte del conjunto relacional de intercambios energéticos que acontecen en la naturaleza: la erosión del agua y el viento, los movimientos tectónicos, las relaciones humanas. El círculo se acaba cerrando y todos los seres vivos emplearemos en algún momento de nuestras vidas fragmentos de energía utilizados por el de al lado, o por el arbusto de más allá o por aquel pájaro que se posa en el mismo arbusto.
El conjunto relacional del que hablamos se hace patente en nuestra obra a través de la interactuación biológica (oxidación de la manzana, absorción por parte de la tierra), interactuación física a través de la acción del viento que transporta porciones de un lugar a otro y también coloca fragmentos pequeños de restos vegetales o rocosos por encima para que el paisaje creado acabe siendo de nuevo territorio.

La obra de Landart se puede interpretar a su vez en términos arquitectónicos, haciendo alusión de nuevo a la “isla”, a la “nube” y al “paisaje”. Toda obra arquitectónica tiene la capacidad de explicarse como isla o como nube en función de lo que acontece en ella, por tanto, más allá de los espacios creados en una obra de arquitectura son tanto o más importantes los acontecimientos celebrados en ella, entendiendo por acontecimiento, el tipo de relaciones que allí suceden en términos de población, movimiento, actividad realizada, etc.
Por tanto, ¿podríamos entender la arquitectura sin la forma, la escala, las dimensiones, los materiales constructivos…? La respuesta parece ser afirmativa si atendemos a los grandes maestros que la historia nos ha dejado, como por ejemplo Mies, Le Corbusier… Personajes los cuales se revelaron en sus épocas contra un entender la arquitectura como funcional, formar y objetual, para añadir nuevos conceptos, como las sensaciones, la psicología, la acústica, lo olfativo…

Volviendo al trabajo, en la primera imagen, una actuación humana es perceptible en la misma, dejando patente que el hombre forma parte de ella y con esa misma pretensión. En la segunda imagen, aspectos físicos como la incidencia de la luz y el paso de cierto tiempo, hacen que la intervención forme parte del fondo, sin que haya una emergencia clara, tras confundirse con luces y sombras. En la tercera imagen, la acción antrópica prácticamente es imperceptible, habiendo pasado la figura inicial a formar parte del fondo (incertidumbre) e integrarse en el conjunto.
La explicación más profunda que podemos realizar en profundidad viendo las tres imágenes, no ha de realizarse individualmente, sino respondiendo en conjunto a cada una de las cuestiones tratadas con anterioridad. Se trata de una intervención en el territorio que realiza el hombre (paisaje), la cual ha de entenderse por sí misma a través del paso del tiempo y de los acontecimientos biológicos, biotópicos y atmosféricos que en ella acontecen, relacionándolo todo, dentro de un pensamiento transversal, no único (a diferencia del Movimiento Moderno) que se rebela en contra de lo estático, que cree en las relaciones más allá de las expresiones formales y que entiende tanto el universo como la arquitectura de una manera global, sin dogmas ni ataduras morales. Como referencia a parte de este pensamiento nos encontramos a los futuristas Marinetti, Saint Elia y Boccioni, que defendían la evolución de las formas a través del tiempo.
No entenderemos la obra en términos ideales, sino que estará sometida a factores aleatorios como la velocidad del viento, la fuerza del agua, la temperatura de una determinada época, en la que la predicción se hace imposible de forma exacta, aunque si lograremos entenderla en términos relativos, pues el paso del tiempo afectará con una seguridad total al aspecto formal de los comienzos 
Por ello la “continuidad“ es la palabra que mejor refleja el sentir de los que se rebelaron intelectualmente en contra de lo individual, de los que tomaron partido por el Movimiento en Manada como manera de entender mejor las relaciones, de los que entendieron que todo el universo es capaz de explicarse desde lo atómico hasta lo universal (Robert Smithson). La continuidad expresada tiene que ver con la desmaterialización a la que se recurre para expresar una idea global.

Todos estos conceptos repasados a lo largo de estos meses y estas líneas, parece que quedan descritos en este documento, no buscando interpretaciones posteriores, puesto que la única interpretación posible, paradójicamente hablando es la globalidad energética que transcurre a lo largo del tiempo y sus diferentes escalas.




Para la elaboración de este texto se ha atendido a referencias ideológicas estudiadas durante el curso e interpretaciones propias de las mismas en consonancia con lo perseguido con el trabajo de campo en el territorio. 

"Estaticidad dinámica" proceso...

miércoles, 11 de mayo de 2011

A line in Ireland (Richard Long. 1974)


Línea hecha en el suelo por el paso repetido de las personas. Una línea que el propio artista siguió, en un lugar específico, en medio del entorno natural y su paisaje. Caminar nunca sin rumbo ni de forma inconexa. Implica una secuencia en la que siempre cada punto relacionado con los anteriores en un proceso sin fin. 

Muestra que la ruta de la vida del hombre no es casual sino una secuencia en la que cada punto está siempre relacionada con la anterior en un movimiento infinito, así como lo que ocurría con la NUBE como concepto, en la cual, cada punto sin el anterior y el posterior carece de valor. Este valor lo adquirirá en los procesos de cambio, en un conjunto informe a través del tiempo

La continuidad en este caso y en otras obras de Long es una expresión primaria de la forma ancestral del hombre de sumergirse en el flujo de la naturaleza.

Al igual que las civilizaciones del pasado que se han sucedido en la tierra a través de los siglos, dejando en él las huellas de sus culturas, Long modifica el paisaje, marcando con gestos elementales, como caminar, la acumulación de fragmentos, delineando las formas simples y universales como el círculo, la línea y la espiral. 

Long reconstruye sus proyectos en galerías de arte, creando una dialéctica estrecha entre el espacio natural y el espacio de la cultura. En otros casos se presenta la documentación fotográfica de las obras producidas en lugares distantes e inaccesibles. Ya que podría ser finalmente ser destruido o alterado por la acción de la naturaleza, la documentación fotográfica tiene una función esencial y se adquiere el valor de una obra de arte.

Datos y reflexiones acerca de Richard Long


Nace en Bristol en 1945, Artista británico, representante del Land Art. Entre 1962 y 1965 estudió en el West of England College of Art. Entre 1966 y 1968 prosiguió sus estudios en la St. Martin's School of Arts de Londres. Una de sus primeras esculturas fue el sendero marcado por el acto de caminar repetidamente en línea recta sobre un campo de hierba. Hizo también esculturas geométricas simples, usando materiales naturales recogidos en sus paseos por el campo. A través de su afición a los paseos por el campo en solitario pone de actualidad la cultura paisajística inglesa del siglo XVIII.

Hacia mediados de los 70 algunas de sus obras, fuertemente conceptuales, sólo quedaron registradas en la fotografía del lugar, en la descripción de la acción y en el registro del tiempo que le llevó a realizar dicha acción, como en Throwing a Stone around Macgillycuddy's Reeks (1977).
Desde el principio de su trayectoria trabajó indistintamente sobre paisajes naturales y en la realización de exposiciones en espacios cerrados.

Su primera exposición individual fue en la galería Konrad Fisher de Düsseldorf en 1968. A partir de entonces fueron continuas sus exposiciones en las mejores galerías del mundo, así como sus viajes para realizar piezas en distintos puntos del mundo.
Walking a line in Perú (1972) sugiere un paralelismo con la cultura antigua que creó las enigmáticas líneas de Nazca.
A line in the Himalaya (1975) es un excelente ejemplo del uso sencillo que hace de la fotografía, mientras que la escultura in situ es a su vez un ejemplo de sensibilidad y respeto por el territorio sobre el que trabaja.
En 1976 representó a Inglaterra en la Bienal de Venecia. Entre sus muchas exposiciones cabe destacar la del Palacio de Cristal de Madrid y la del Guggenheim de Nueva York
Fue compañero de estudios de Jan Dibbets, Gilbert & Georges y Barry Flanagan en la St. Martin’ s Scholl of Art de Londres. Una de sus primeras obras, A fine Made by Walking de 1967, establece ya la que será una seña de identidad de su obra: la relación intimista con la naturaleza a escala humana desde implicaciones individuales. Obtuvo el premio Turner en 1989. 
R. Long visita Huesca en 1994 para realizar una travesía durante 5 días desde la ciudad de Huesca hasta un pequeño pueblo francés, atravesando los Pirineos. Durante este paseo en solitario dejó constancia de su presencia con la creación de un círculo de piedras en la falda de Maladeta, tomando fotografías y dibujos que dan testimonio de su experiencia…
Long nunca hace intervenciones significativas en los paisajes por los que atraviesa, solo deja huellas

El método que mejor define su trabajo es el acto de caminar. En su obra no existe la idea de producir cambios o alterar el paisaje, simplemente deja su huella. Sus creaciones se convierten en una señal que contribuye a redefinir el orden del mundo.
Para él caminar, es una manera de medirse consigo mismo, de medir la naturaleza con sus pisadas y de encontrar el espacio en cada paisaje a través de su propia magnitud. En ella pone en práctica uno de los puntos básicos de su trayectoria que consiste en mezclarse con la naturaleza y que la naturaleza se mezcle con él. Para ello, usa la naturaleza con respeto y libertad, desarrollando su trabajo para la tierra y no en contra de ella.
En los años 70, varios artistas comenzaron a trabajar en el medio natural convirtiéndolo en el principal soporte y material de sus obras. 

El Land Art pretende alterar de manera artística el paisaje modificando la superficie de la tierra. Generalmente se ubica en sitios remotos, alejados de la mirada del espectador y la contemplación de la obra supone en sí misma un acto de redescubrimiento de la naturaleza. Richard Long se inspira en la arquitectura antigua y en los rituales del pasado como los monolitos, tumbas... y genera obras dotadas de un fuerte sentido misterioso. A través de la simplicidad de formas geométricas como círculos o rectas construidas con piedras, ramas... en parajes alejados de la civilización, este artista nos habla de la historia de la tierra, de antiguas civilizaciones y de las huellas del ser humano sobre el planeta. Sus composiciones son muy inquietantes y uno se pregunta ¿Quien ha construido este círculo perfecto en medio del desierto? De la misma manera podemos preguntarnos por la perfecta armonía de la estructura de la naturaleza. 
Realiza también creaciones en el interior de museos o galerías. Para estas obras intenta evocar el espíritu de un determinado sitio geográfico a través de la creación de sencillas formas geométricas con elementos procedentes de ese sitio. Recogiendo piedras, maderas, palos... y transportándolos al espacio del museo el artista nos habla de lugares, gentes y momentos de la historia que siguen presentes en esos signos naturales. La historia del planeta tierra narrada a través de la historia de los elementos que lo conforman. 
La dualidad Galería-Naturaleza nos habla de la realización de estas obras in situ y non site. Para cada observador, aquello que es capaz de ver por si mismo constituye un paisaje diferente al de otro observador

“Walking and Marking" reúne cuatro décadas de la obra de este escultor que ilustran el uso de procedimientos artísticos muy diferentes y que, a través de dibujos fotografías, mapas y esculturas, permiten conocer la fascinación de Long por las intervenciones en espacios naturales y el uso de materiales provenientes de tales emplazamientos.
El barro, la piedra, la madera, así como los trazos, la creación de marcas e impresiones en sus esculturas, además del gusto por las líneas curvas, son elementos constantes en la obra de Long, quien durante la década de los años sesenta se traslada a lugares tan distantes como la Patagonia, el Himalaya o el Sahara para crear sus piezas; interviniendo el paisaje de cada uno de los lugares visitados. Una de las ideas más recurrentes en los trabajos que realiza Long al aire libre es la impermanencia, la cual representa para el artista una metáfora de la capacidad que posee la naturaleza de trascender y mutar con el paso del tiempo. En la década de los años setenta, por ejemplo, el trabajo de Long se centra en la experimentación con rocas y palos, que le sirven para producir formas escultóricas lineales y circulares que están asociadas a significaciones simbólicas, muchas de carácter primitivo. Sin embargo, durante este periodo Long comienza a presentar sus trabajos en espacios cerrados, destacándose en esta exposición la conocida pieza Stone Line (1980), que pertenece en la actualidad a la Scottish National Gallery of Modern Art de Edimburgo.

Long lo resume en una de sus frases: "Se podría decir que mi trabajo es un equilibrio entre los patrones de la naturaleza y el formalismo de las ideas humanas, abstractas como líneas y círculos. Es donde mis características humanas responder a las fuerzas de la naturaleza y los patrones del mundo, y que es realmente el tipo de tema de mi trabajo."


Datos de:
Wikipedia, la enciclopedia libre
Richardlolng.org
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